lunes, 24 de octubre de 2016

Entrevista a Carlos Dosel por Francisco Marín




Confieso que comentar lo que voy leyendo da, en gran medida, más alegrías que disgustos. Alegrías porque veo que el ingenio y el buen hacer en la literatura está a unos niveles más que respetables.

En estos dos últimos meses, diciembre y enero, me he enfrentado, no sin cierto recelo, a obras primigenias, óperas primas de escritores que, por primera vez, han dado un paso adelante y han tenido la suerte de que su obra sea publicada.

La última es El legado del mal de Carlos Dosel. Carlos se suma a esa nómina de escritores que nos hacen más placenteros los días en esos ratos de tranquilidad en los que el espíritu se regocija en, y con, una buena historia. La editorial Malbec, en la persona de Javier Salinas, ha tenido un tino más que acertado al publicar la antedicha obra.

Cuando echamos mano al libro lo primero que llama la atención es el tamaño, formato grande y 526 páginas, y pensamos ¡uf! Pero todo lo que pueda uno temer, en cuanto a pesadez o cansancio, desaparece y vamos avanzando en su lectura con curiosidad, sorpresas y, por tanto, avidez por saber más.

El legado del mal tiene una estructura compleja, centrada en cuatro planos de actuación. Tres de ellos en el plano temporal del año 1972 y el cuarto, en el año 1945. Caminamos con: Un grupo de asesinos en serie un grupo policial de la Brigada de Investigación Criminal (BIC); una chica joven, Cristina, que posee unos poderes “especiales” y un personaje que lo situamos en el año 1945… Ni que decir tiene que ambos planos acaban convergiendo en el año 1972. El autor demuestra buen hacer y oficio al manejar con suma habilidad y detalle cada uno de los planos por separados y en su conjunto; máxime teniendo en cuenta que la historia se desarrolla en un periodo corto de tiempo -4 meses- y día a día en horarios marcados. Destacar que la escritura es muy clara y dinámica, capítulos cortos que vamos devorando con placer… nos lleva de un personaje a otro sin darnos cuenta y poco a poco vamos conformando la historia en planos muy cinematográficos. He mencionado que Carlos maneja el detalle y… esa obsesión por el detalle está presente en toda la obra –marcas de coches, de estilográficas, de armas, de tabaco, de encendedor, de…- lo que hace más placentera la lectura, sobre todo, para aquellos que nos afeitábamos ya en 1972.

Madrid, finales de 1972.

Una ola de crímenes se cierne sobre la capital. El inspector que lleva el caso, Javier Manzano, trata de descubrir al asesino.

Un amor perdido y un diario cuidadosamente guardado encierran un secreto en el que se oculta toda la verdad.

Cristina es una joven estudiante de Psicología. Gracias a su don especial, se verá envuelta en esta investigación sin precedentes para descubrir lo que se esconde tras los brutales asesinatos.

Ambos se unen para atrapar al mayor psicópata asesino de todos los tiempos, que se oculta en un pasado turbio, lleno de dolor y odio.

Ninguno de los dos podrá imaginar el desenlace de todos esos horribles sucesos.

He apuntado que es cinematográfica cien por cien y recomendable en la misma proporción. Sorprende esta primera piedra de ese edificio, que espero siga creciendo, cuyo arquitecto es Carlos Dosel y deseo que sea la base de otras muchas… lo que agradeceremos los que desde ya somos sus seguidores.

José Carlos García Cordón (Cartagena, 1970) conocido literariamente como Carlos Dosel, estudió técnico especialista en electricidad industrial, entre otras titulaciones del mismo entorno profesional. A pesar de ello, su gran debilidad siempre ha sido el mundo de las letras, ya que desde su adolescencia tenía muy claro lo que en realidad deseaba era escribir. Su pasión de la lectura le ha llevado a cruzar la línea y lanzarse a publicar su primera novela: El legado del mal.

En su hasta ahora corta carrera literaria, ha obtenido diversos reconocimientos por algunos de sus relatos y artículos expuestos en su blog personal doseladas.blogspot.com.es

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P.- ¿Desde cuándo escribe y por qué?

R.- Escribo desde que era un crío. Siempre me ha gustado. Tenía mucha imaginación.

P.- ¿Antes de esta novela había escrito alguna otra cosa? ¿Por qué debutar con una novela negra?

R.- Había escrito relatos cortos de terror que debo tenerlos por casa de mi madre, si no han ido a parar a la basura. Pero de eso hace ya unos veintitantos años. Publicado, ninguno. Ahora llevo un blog en el que escribo de vez en cuando algún artículo que me parece interesante y acabo de empezar la historia de Javier Manzano desde que era un niño.

Porque la novela negra me ha parecido siempre muy interesante y misteriosa.

P.- ¿Cuándo, cómo y por qué nace El legado del mal?

R.- El legado del mal nace de una idea militar. Cuando yo trabajaba en la limpieza de tuberías de un submarino de Bazán. Pero solo fue eso, una idea. Con el tiempo llegué a trabajar en una funeraria y fue allí cuando cambié el escenario y la ambienté en ella. No sabría decirte cómo nace. Supongo que por mi afán de escribir y mi interés por el tema de los Nazis, nació en mi cabeza esta idea. Digamos que fue producto de una funeraria y el odio de los Nazis por los judíos, aderezado con una pizca de dictadura española. Hice una pequeña ensalada con todo eso y el resultado ha sido El legado del mal.

P.- Una trama compleja con multitud de datos adicionales ¿cuál ha sido su base documental?

R.- Bueno. Eso sí que ha sido complejo, Paco. La base documental ha sido Internet. Pero también ha sido tener que moverme para encontrar profesionales que me informaran sobre autopsias y técnicas policiales de la época. He contado con la gran ayuda de Forensía de Cartagena y Juan José Ballester, policía de la época de los 70 así como perito en Grafoscopia y Lofoscopia. Sus ayudas me han sido valiosísimas, y creo que ha sido mejor incluso que ir a una biblioteca para consultar libros que no sé si estarán al alcance de los usuarios.

P.- ¿Por qué sitúa la historia en el año 1972, fundamentalmente?

R.- Porque es una época que me parece interesante en la Historia de España. Fíjate que fue una época en la que se sufrió una crisis económica basada en el petróleo, los españoles estaban en una especie de cuerda floja, se notó en los bolsillos de la clase media, la mentalidad estaba empezando a ser un poco más moderna sin abandonar nuestras tradiciones y nuestra forma de vivir. No sabría decirte exactamente el por qué. Tal vez porque, yo soy de esa década. Nací en los 70 y tal vez por identificarme un poco con ella.

P.- Maneja un número importante de personajes ¿hace fichas previamente de cada uno o los va sumando según sea necesario para la historia?

R.- Hago, no fichas sino, un libreto con la personalidad de cada uno de ellos. Eso no quiere decir que a la hora de escribir, respete el perfil. Casi siempre cambia alguna cosa de ellos porque la propia novela me lo va pidiendo. O simplemente porque se me ocurre una idea de última hora que estimo oportuna y tengo que cambiar algo en ellos para que se adapte al personaje.

P.- ¿Algún personaje en algún momento de la historia le ha hecho cambiar de rumbo?

R.- Totalmente. El de Antonio (Nino para los amigos). Iba a ser una especie de buenazo hasta el final pero fue necesario cambiarlo para cobrar un protagonismo importante.

P.- Como escritor ¿se inclina más por la personalidad del criminal o del agente de la ley?

R.- Yo creo que son importantes los dos, tanto el que mata como el que ajusticia. Pero si debo inclinarme por uno de los dos, yo diría que por el criminal, porque según actúe el criminal, así actuará el agente.

P.- ¿Sangre o psicología?

R.- Los lectores son morbosos pero la psicología es importante también. No obstante, siempre he pensado que los lectores prefieren una buena cuchillada a una buena explicación. A mí me parece más interesante la explicación pero de nada sirve si los lectores llegan a aburrirse con ella. Démosles entonces lo que piden, sangre y ensañamiento. También psicología pero como complemento.

P.- Elija arma y técnica, ¿cuál es su método preferido a la hora de matar?

R.- Para encasillarlo en un asesino, la peor que halla. Cuanto más brutal mejor. Aunque un asfixiamiento puede ser muy cruel si se narra con el más absoluto detalle.

P.- ¿Hay algo que no incluiría nunca en una novela suya?

R.- Nunca incluiría a personajes perfectos. Es decir, el típico inspector alto, guapo, con un torso de gimnasio, al igual que una chica que se va a enamorar del detective a golpe de vista o sufre un orgasmo interno al ver un cuerpo así. Y tampoco una chica de esas características de perfección. Jamás. Me niego. Mis personajes son de lo más común. Eso no quita para que, evidentemente, tengan su atractivo como lo podemos tener todos y podamos sentir atracción por una mujer o un hombre, pero siempre dentro de lo razonable y de lo que en realidad es en la vida cotidiana.

P.- ¿Cuales son sus géneros y autores favoritos? De entre estos autores ¿hay alguno que sea su "padrino"?

R.- Mis géneros son el terror y la novela negra. Me gusta Stephen King. Para mí el maestro del terror de nuestros tiempos. Pero antes que él fue Edgar Allan Poe. Buenísimo. En cuanto a la novela negra Raymond Chandler, Aghata Christie, Sir Arthur Conan Doyle. Mi padrino podría ser Arthur Conan Doyle. Me gusta mucho el arte de la deducción.

P.- ¿Qué está leyendo ahora mismo?

R.- Me he dejado casi al empezar un libro de Mar Carrión, una escritora española que escribe novela negra titulada Decisiones arriesgadas, por el libro de mi compañero Alfonso Gutiérrez Universo salvaje.

P.- Como lector, prefiere: ¿libro electrónico o papel?

R.- Sin lugar a dudas, el papel. Su tacto, su olor, la sensación de tenerlo entre las manos, ponerle el marcapáginas, llevarlo a una cafetería y leerlo mientras tomas un café. Esas sensaciones jamás se podrán reemplazar por algo frío. No digo que no sea útil, práctico, pero esas sensaciones no las cambio por nada en el mundo.

P.- ¿Qué manías tiene a la hora de escribir?

R.- Si bien decía Antonio Parra que el mantiene la manía de escribir con pluma y en papel, mis manías, a la hora de escribir es con un punto de luz solamente, un café bien caliente y música clásica muy flojita casi imperceptible para inspirarme y entrar en el mundo de la imaginación. Eso me encanta. Y por supuesto, soledad. No quiero ni que suene el teléfono, ni que entren en la habitación ni ser molestado el tiempo que esté escribiendo. Por desgracia, casi nunca es así.

P.- Confiese alguna curiosidad literaria personal que le haya ocurrido y no ha desvelado hasta ahora.

R.- Ocurrírseme una trama que yo creía original, una buena idea a mi parecer y darme cuenta de que ya ha sido escrita. Yo creo que esto les ha ocurrido a muchos escritores.

P.- Sus planes a corto y medio plazo ¿son?

R.- Si te soy sincero, no lo sé. Me gustaría dedicarme a escribir con asiduidad. Yo lo voy a intentar y no solo a intentar sino a hacer hasta que Dios quiera y me de imaginación para construir buenas tramas que gusten a ese ramillete de lectores que, junto con el primer libro me han llegado a felicitar.

Introducción: Francisco Marín

Entrevista de Francisco Marín a Carlos Dosel

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