sábado, 18 de enero de 2014

La visita.


La otra noche, mientras trabajaba en mi libro, un fuerte ruido salía de una de las máquinas de refrescos que hay en el fondo del salón, y me sobresalté en el gran silencio que envolvía el lugar.


A los pocos segundos pasó un residente que se dirigía a la sala de estudio. Llevaba en su mano derecha a la protagonista de mi novela. Ella, al verme saltó rauda sobre mi mesa; me miró a los ojos y me dijo:
- !!Ey!!! Carlos, ¿cuándo vas a darme la vida definitiva?
Yo le dije: - Chica, dame tiempo.
- ¿Tiempo? ¿Cuánto más tiempo?
- Pues, un poco más. Compréndelo. Esto de escribir me viene muy grande. Es la primera vez que lo hago enserio. Todo se me acumula, se me pierde. Me cuesta organizar todo este embrollo en el que te estoy metiendo.
- !!Ya!!. Pues chaval, !!date prisa que a este paso me vas a tener que jubilar en vez de graduarme en la Universidad!!
- Que sí, Cristina, tranquila, no te preocupes. Tú solo dame algo más de tiempo y ya verás como todo sale bien.
- !!Vale!! Confío en ti. No me decepciones.
- No lo haré. Descuida. !!Ah!! y !!gracias por lo de chaval!!
- !!Bah!! De nada, hombre.

2 comentarios:

  1. ¡¡¡¡¡Tienes una imaginación de oro Carlicos!!!!!!, como puede ser que de un hecho tan simple , cotidiano y aislado, como es la acción de sacar una Coca Cola de una máquina, consigas enlazar ideas con tu novela, en cuestión de segundos, de tal forma que crees una "mini historia", dando vida a tu personaje incluso antes de su nacimiento y madurez ante el mundo... Eres brillante, que nadie jamás apague esa chispa que te hace único... Lucha por lo que quieres y deseo de todo corazón que "tu sueño" se haga realidad muy pronto... besitos

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    1. Gracias guapetona!!! Eres única!!!! Besitos.

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